Que se arruinen los canales de noticias, con lo mucho que odio la televisión. Que se vuelvan anticuadas las sonrisas y se extingan todas las puestas de sol. Que se supriman las doctrinas y deberes, que se terminen las películas de acción. Que se destruyan en el mundo los placeres y que se escriba hoy una ultima canción.
Pero que me quedes tú y me quede tu abrazo y el beso que inventas cada día.
Y que me quede aquí, después del ocaso, para siempre tu melancolía.

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